Japón quiere construir un anillo de 10.943 km alrededor de la Luna. Así, dicho en frío, suena a ciencia ficción… pero es una propuesta real que ya está sobre la mesa, al menos como concepto. La idea, impulsada por la empresa japonesa Shimizu Corporation, plantea algo tan ambicioso como generar energía solar en la Luna y enviarla directamente a la Tierra.
No es un proyecto aprobado ni financiado. Tampoco está cerca de ejecutarse. Pero sí es una de esas iniciativas que nos obligan a mirar un poco más allá de lo inmediato… y preguntarnos hasta dónde puede llegar la transición energética.
El Luna Ring: una central solar alrededor de la Luna
El proyecto, conocido como Luna Ring, propone construir un cinturón de paneles solares alrededor del ecuador lunar. Estaríamos hablando de una estructura de unos 10.943 kilómetros de longitud y aproximadamente 400 kilómetros de ancho.
La lógica detrás de esta idea es sencilla y, al mismo tiempo, brillante: en la Luna no hay atmósfera ni ciclos meteorológicos como en la Tierra. Si se construye un anillo completo, siempre habrá una parte expuesta al Sol. Eso permitiría generar energía de forma continua, sin interrupciones.
En otras palabras, una central solar que nunca “apaga la luz”.
Cómo llegaría la energía desde la Luna
Aquí es donde el concepto da un salto interesante. La electricidad generada en la Luna no se transportaría mediante cables, sino que se enviaría a la Tierra en forma de energía inalámbrica.
Se plantean dos métodos principales:
Por un lado, las microondas. Estas se emitirían desde estaciones en la superficie lunar y serían captadas en la Tierra por antenas especiales llamadas rectennas, que convertirían la señal en electricidad. La eficiencia estimada ronda el 5,82%.
Por otro lado, el uso de láser. Esta opción permitiría una transmisión más concentrada, pero es más sensible a la atmósfera terrestre y presenta una eficiencia menor, en torno al 2,20%.
No es perfecto, ni mucho menos. Pero tampoco es una idea completamente nueva: la transmisión inalámbrica de energía lleva décadas en estudio. Lo que cambia aquí es la escala.
Una capacidad energética difícil de imaginar
El dato más llamativo del proyecto es su capacidad potencial. El Luna Ring podría generar hasta 13.000 teravatios de energía.
Para ponerlo en perspectiva, la demanda energética global actual es muy inferior a esa cifra. Ahora bien, no toda esa energía llegaría a la Tierra. Según las estimaciones, para entregar unos 8,8 teravatios útiles, haría falta una entrada de 220 teravatios en los paneles solares.
Esto implica una infraestructura gigantesca. Solo el área de paneles necesaria equivaldría a un cuadrado de unos 400 kilómetros por lado.
Es, literalmente, pensar a escala planetaria.
Los grandes obstáculos del proyecto
La idea es potente, pero el camino está lleno de dificultades muy reales.
El primero es el polvo lunar, el conocido regolito. Son partículas extremadamente finas y abrasivas que ya causaron problemas en las misiones Apolo. A largo plazo, podrían dañar equipos y reducir la eficiencia del sistema.
Luego está la construcción. No se puede plantear un proyecto así con presencia humana constante. Haría falta un despliegue masivo de robótica avanzada capaz de operar en condiciones extremas y con alta autonomía.
También entra en juego un factor menos visible, pero igual de complejo: la legislación. No existe un marco claro que regule la explotación energética de la Luna ni la transmisión de energía desde el espacio a la Tierra.
Y, por supuesto, el coste. Estudios previos, como algunos de la NASA sobre sistemas similares, ya han señalado que este tipo de infraestructuras podrían resultar prohibitivas con la tecnología actual.
¿Cuándo podría hacerse realidad?
Por ahora, el Luna Ring es solo una propuesta conceptual. No hay presupuesto cerrado ni calendario definido.
Se ha mencionado el año 2035 como un posible punto de partida, siempre que exista financiación y avances tecnológicos suficientes. Pero, siendo realistas, hablamos de un horizonte a muy largo plazo.
Más que un proyecto inminente, es una dirección hacia la que mirar.
Una idea que apunta al futuro energético
Más allá de si llega a construirse o no, el Luna Ring refleja algo importante: la búsqueda de fuentes de energía renovable que no dependan de las condiciones terrestres.
Mientras que la transición energética actual se centra en mejorar redes, almacenamiento y eficiencia aquí, en la Tierra, iniciativas como esta empujan el desarrollo de tecnologías clave. Entre ellas, la transmisión de energía sin cables o la robótica en entornos extremos.
Puede que el anillo lunar no se materialice tal y como está planteado. Pero las ideas que lo sostienen ya están sembrando el terreno.
Porque, al final, cuando Japón quiere construir un anillo de 10.943 km alrededor de la Luna, no solo está proponiendo una obra imposible… está poniendo sobre la mesa hasta dónde estamos dispuestos a llegar para cambiar la forma en la que obtenemos energía.
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