Bienvenido a este nuevo artículo de Mundo Apócrifo. Hoy vamos a adentrarnos en uno de los textos más directos y controvertidos del ocultismo occidental: el Grimorium Verum. No es un libro simbólico.
Ni un tratado moral o una alegoría disfrazada.
Es un grimorio que habla claro. Que promete poder. Pero que también exige responsabilidad.
Si decides seguir leyendo, vamos a recorrer su origen, su estructura y, sobre todo, lo que realmente implica abrir sus páginas.
Orígenes del Grimorium Verum

El Grimorium Verum aparece impreso por primera vez en la segunda mitad del siglo XVIII. Sin embargo, algunos editores intentaron hacerlo pasar por un texto de 1517, supuestamente escrito por un misterioso mago llamado Alibeck el Árabe.
Lo más probable es que ese nombre sea una invención. Un recurso para darle antigüedad y autoridad. Y esto no es extraño en el mundo de los grimorios. Muchos textos se atribuían a personajes legendarios para aumentar su prestigio.
Lo interesante es el contexto histórico. En pleno auge de la Ilustración, cuando la razón y la ciencia empezaban a dominar Europa, en la sombra seguían circulando manuscritos de magia, tratados alquímicos y grimorios operativos.
El Grimorium Verum pertenece a esa tradición: la goética, heredera de la magia salomónica. Pero con una diferencia clara.
Es más directo. Más terrenal. Más práctico.
¿Qué hace diferente al Grimorium Verum?
Si lo comparamos con obras como La Llave de Salomón o el Enchiridion, el contraste es evidente.
Esos textos mezclan oraciones cristianas, salmos y rituales simbólicos. El Grimorium Verum no disimula.
Explica cómo:
- Evocar demonios.
- Pactar con ellos.
- Construir herramientas rituales.
- Crear talismanes.
- Ejecutar operaciones mágicas para obtener resultados concretos.
Sin rodeos. Sin moralinas.
Por eso fue considerado, especialmente en Francia e Italia durante el siglo XIX, uno de los grimorios más “operativos”. Es decir, uno de los más prácticos.
La jerarquía de los espíritus

Uno de los elementos más potentes del Grimorium Verum es su estructura jerárquica. El libro divide a los espíritus en tres niveles:
Espíritus superiores
Aquí destaca una figura central: Lucifugo Rofocale.
Su nombre significa “el que huye de la luz”. No es Lucifer, aunque muchos lo confunden.
Según el grimorio, es el administrador de los tesoros ocultos y el supervisor de los pactos mágicos. Junto a él aparecen entidades como Satanachia o Astaroth, asociadas al dominio y al conocimiento profundo.
Espíritus intermedios
Son entidades especializadas en tareas concretas: influencias emocionales, asuntos materiales, cuestiones específicas.
Espíritus inferiores
Más limitados, pero descritos como eficaces para operaciones rápidas.
Para cada uno, el libro ofrece su sello, su función y las fórmulas necesarias para trabajar con ellos.
Y aquí vemos algo interesante: incluso en el ámbito de lo invisible, el ser humano organiza, clasifica y estructura.
Herramientas y preparación ritual

El Grimorium Verum no está pensado para lectores curiosos. Exige disciplina.
Describe con detalle:
- Un cuchillo mágico preparado según medidas concretas.
- Una varita fabricada en días y horas planetarias específicas.
- Amuletos, pergaminos, tintas y metales determinados.
- Y un círculo mágico que debe trazarse con precisión.
No es un libro para improvisar. Está orientado a quien está dispuesto a seguir instrucciones al pie de la letra.
Y eso lo diferencia de muchos textos más simbólicos.
El pacto: la parte más polémica
Llegamos al núcleo del debate. El Grimorium Verum explica cómo establecer un pacto con los espíritus. Puede ser verbal, escrito o simbólico. Siempre dentro del círculo y siguiendo fórmulas concretas.
Aquí es donde el lector tiene que decidir cómo interpreta lo que está leyendo.
Algunos ocultistas entienden estas instrucciones de forma literal. Otros las interpretan como metáforas psicológicas, como un modo de trabajar con arquetipos internos.
La diferencia es enorme. Porque no es lo mismo invocar entidades externas que dramatizar procesos internos. Y esa dualidad es parte del misterio que rodea al Grimorium Verum.
Influencia histórica y cultural
El Grimorium Verum dejó huella. Fue estudiado y citado por ocultistas del siglo XIX, incluso por aquellos que lo criticaban. Influyó indirectamente en órdenes mágicas posteriores y en corrientes modernas que reinterpretan estos textos desde un enfoque más simbólico.
En la actualidad, algunos sistemas como la magia del caos lo consideran más un modelo estructural que un manual literal.
Pero, de una forma u otra, sigue presente.
Conclusión: un libro incómodo
El Grimorium Verum no pide disculpas. No intenta ser elegante.
Ni pretende ser filosófico. Es directo. Y quizá por eso sigue generando incomodidad.
Habla de poder sin disfrazarlo. Y eso obliga a quien lo abre a posicionarse.
Siempre recomiendo leer este tipo de grimorios desde el punto de vista escéptico y reflexivo. Si uno se deja arrastrar por la oscuridad sin comprenderla, termina perdiendo el control. El verdadero peligro no está en el libro. Está en cómo lo interpretamos.
Espero que este recorrido por el Grimorium Verum te haya ayudado a entenderlo mejor. En próximos artículos seguiremos cruzando esa frontera donde historia, símbolo y misterio se entrelazan.
Un abrazo.
Aviso:
La imagen utilizada como destacada para esta publicación, ha sido generada o modificada mediante inteligencia artificial con fines ilustrativos. No representa necesariamente hechos, lugares o personas reales.



















