En el ámbito de la investigación paranormal existen dispositivos que generan más preguntas que respuestas. La Spirit Box es, sin duda, uno de los más polémicos. Para algunos investigadores, se trata de una herramienta capaz de facilitar la comunicación con entidades no visibles. Para otros, no es más que ruido interpretado por una mente humana ávida de sentido.
Este artículo explora qué es una Spirit Box, quién la creó, cómo se utiliza y cuáles son las explicaciones —tanto paranormales como científicas— que intentan arrojar luz sobre un fenómeno que sigue dividiendo opiniones.
El origen de la Spirit Box moderna
La Spirit Box tal y como hoy la conocemos fue desarrollada por Frank Sumption, un aficionado a la electrónica y a la investigación paranormal. Sumption diseñó un dispositivo conocido como Frank’s Box, basado en una idea tan simple como inquietante: una radio que escanea rápidamente frecuencias AM o FM sin detenerse en ninguna emisora concreta.
Si el aparato no permanece el tiempo suficiente en una frecuencia como para captar emisiones coherentes, surge la pregunta inevitable: ¿de dónde proceden las palabras que algunos investigadores creen escuchar? Para Sumption, la respuesta era clara: las entidades serían capaces de manipular fragmentos sonoros procedentes del barrido de radio y recomponerlos en mensajes inteligibles.
¿Qué es exactamente una Spirit Box?
Desde un punto de vista técnico, una Spirit Box no deja de ser una radio modificada. Su funcionamiento se basa en un barrido extremadamente rápido de frecuencias, lo que genera un ruido constante compuesto por fragmentos sonoros inconexos.
Según la teoría paranormal, este ruido actuaría como una “materia prima” que las supuestas entidades podrían utilizar para comunicarse. No se trataría de crear sonido desde cero, sino de reorganizar elementos ya existentes dentro del espectro radioeléctrico.
Cómo se utiliza una Spirit Box en una investigación
El uso habitual de una Spirit Box sigue una serie de pautas relativamente estandarizadas. Se activa el dispositivo, se selecciona el tipo de barrido (AM o FM) y se formulan preguntas en voz alta, dejando pausas entre cada una para permitir posibles respuestas. Todo el proceso se graba para su análisis posterior.
Las preguntas suelen ser simples y directas, del tipo “¿hay alguien aquí?” o “¿puedes decir tu nombre?”. Los investigadores recomiendan mantener silencio, respeto y una actitud no provocadora. Curiosamente, muchas de las supuestas respuestas no se perciben con claridad en el momento, sino al revisar la grabación.
¿Cómo se comunican los espíritus según esta teoría?
Las explicaciones propuestas dentro del marco paranormal son variadas. Algunas sostienen que las entidades utilizan fragmentos de palabras procedentes de la radio; otras hablan de manipulación de ondas sonoras, aprovechamiento de la energía ambiental o incluso influencia directa sobre los circuitos electrónicos.
Lo que más desconcierta a los defensores del fenómeno es que, en determinados casos, las respuestas parecen coherentes, ajustadas a la pregunta, e incluso cargadas de contenido emocional. Palabras como “ayuda”, “frío” o “salid” se repiten en numerosos registros, alimentando la sensación de estar ante algo más que simple azar.
La explicación científica: ruido, cerebro y pareidolia
Desde la perspectiva científica, la Spirit Box no demuestra la existencia de una comunicación con el más allá. El cerebro humano está especialmente diseñado para reconocer patrones, incluso donde no los hay. En un entorno de ruido constante, la mente tiende a organizar sonidos ambiguos en palabras reconocibles.
Este fenómeno, conocido como percepción selectiva o pareidolia auditiva, explica por qué distintas personas pueden escuchar cosas diferentes en la misma grabación, o por qué una expectativa previa condiciona lo que creemos oír. Para la ciencia, la Spirit Box no revela voces externas, pero sí ilustra de forma fascinante cómo funciona nuestra percepción.
¿Por qué sigue utilizándose la Spirit Box?
A pesar de las objeciones científicas, la Spirit Box continúa siendo empleada en investigaciones paranormales. Los defensores del dispositivo señalan casos en los que varias personas afirman escuchar el mismo mensaje, respuestas que parecen contener datos personales o referencias concretas, y reacciones que coinciden con estados emocionales del entorno.
Es en esa zona gris, donde la sugestión no parece suficiente para explicarlo todo, donde el misterio se mantiene vivo.
Precauciones y reflexión final
Incluso entre los investigadores más escépticos se insiste en la prudencia. No se recomienda utilizar una Spirit Box como un juego, ni hacerlo en soledad o en estados emocionales vulnerables. Aunque el fenómeno no sea real en un sentido objetivo, la sugestión psicológica sí lo es, y puede tener efectos profundos.
La Spirit Box no ofrece respuestas definitivas. Para algunos, es un puente entre mundos; para otros, un puente entre el ruido y nuestra mente. Tal vez su verdadero poder no sea demostrar nada, sino obligarnos a preguntarnos hasta qué punto somos nosotros quienes escuchamos… o quienes deseamos escuchar.



















